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Origen: KRULIANs: share, Antártida, paraíso bajo el hielo. VI

domingo, 13 de octubre de 2019

share, Antártida, paraíso bajo el hielo. VI

* * *
 
Antártida, paraíso 
bajo el hielo. 
VI

Estimados lectores.

Publicamos estos textos, porque creemos tienen su relación con la espiritualidad. Tema central del sitio.

Porque se mencionan en muchos otros textos, libros…

Porque, si son verdades, es otra minúscula parte más, que podemos agregar a nuestro conocimiento y entendimiento…

Si no es así, no deja de ser, un buen cuento de ficción.

– Como todos los textos que publicamos; tómenlo con pinzas, y, sientan, cómo resuena en su interior. –

TDLL
—–

– ¡Bien, amigos! 
Os prometimos información, y os aseguro, que hemos buscado hasta en las alcantarillas 
-Dijo Brandan-


Emplead la imaginación, y, situaros en los años cincuenta.

La derrota sufrida por la armada americana en la Antártida había puesto en alerta a todo el ejército. Había un deseo manifiesto de venganza.

El 7 de enero de 1948, bajo las instrucciones del capitán de vuelo Thomas F. Mantell, cuatro aviones militares F-51D Mustang regresaban de un vuelo de prácticas en la Base Aérea de Godman, en Fort Knox, EE.UU. En aquel momento, desde la torre de control se notificó sobre la presencia de un objeto volador sin identificar que había sido visto en el cielo entre las nubes.

Acelerando los cazas, todos los aviones salieron en la persecución del ovni. 
 
Uno de los cazas, que tenía poca capacidad de combustible, recibió autorización para aterrizar. 
 
Los otros dos pilotos acompañaron a Mantell hasta interceptar al objeto. 
 
Ellos, después, contarían haber visto un objeto, pero, lo describieron como algo de pequeño tamaño, que les impedía identificarlo.

El teniente Albert Clemmons, que acompañaba a Mantell, tenía una máscara de oxígeno.

Clemmons, y otro piloto, abandonaron la persecución, al estar a 6,9m de altitud. 
 
Mantell continuó hasta el final, escuchándose una última frase: “estoy llegando cerca de él”, asentía. 
Después se produjo un gran silencio.

Eran las 15 horas, 15 minutos, cuando el piloto Mantell hizo su última transmisión a la central. 
 
Una hora después, encontraron el avión destrozado, y su cuerpo, decapitado. Su reloj se detuvo a las 15 horas, 18 minutos.

El servicio secreto se movilizó enseguida. 
 
El incidente se concibió como una agresión o acto de guerra. 
 
El único enemigo conocido que empleaba discos voladores, eran los nazis de la base 211 de la Antártida, pero, por las descripciones del resto de los pilotos, aquel ovni parecía más veloz y más estilizado.

El alto mando sabía perfectamente que, a pesar de la superioridad técnica nazi, algo, o alguien, les estaba ayudando, pues los prototipos probados al final de la Guerra, no tenían esa sofisticación. 
En solamente tres años aquella nave superaba con mucho los cálculos que tenían.

Finalmente, se aceptó, por eliminación, que los únicos que podrían ayudarles, no eran de este mundo, sino del mundo interno, donde se conjeturaba que existían los “Ángeles Caídos”, es decir, una raza extraterrestre, que había sido derrotada, y que se habían refugiado en el interior de la Tierra. 
 
Si los nazis estaban en el interior, y, habían sido dirigidos allí por psíquicos conectados con entidades extraterrestres, aunque en un principio parecía una locura, tuvieron que aceptar los informes que se habían filtrado, y, se habían clasificado, como “inverosímiles”, por parte de las médiums de las Sociedad Vril, capitaneadas por María Orsic. 
 
Acabada la guerra, la mayoría del servicio secreto alemán, fue contratado por los servicios secretos americanos; es decir, toda la infraestructura de espionaje, fue asignada con nómina, y pasaporte, a las fuerzas americanas. 
 
Fue así como supieron la cuestión de los ovnis, y, que una raza antigua, residente en el interior de la tierra, estaba dando asistencia a los refugiados.

Cuando los altos mandos recibieron estos informes, poco menos que se echaron a reír, pero, la derrota de la Operación “Highjum”, y, varios incidentes con aviones, como el caso de Mantell, evidenciaron que aquellos no eran aviones, y, que la superioridad técnica que empleaban esas naves tenían que ser de alguien muy superior.

Se retomaron los informes de la sociedad Vril, y, se realizó una búsqueda exhaustiva del grupo, pero, las médiums habían desaparecido, pues, habían sido avisadas por los seres que les habían contactado. 
 
Todas ellas, estaban residiendo en Noruega, Croacia, y Suecia, pero, se las había tragado la Tierra.

En dichos informes, se hablaba de que, desde hacía miles de años, existía una vieja pugna, o guerra, entre dos razas del espacio, que pretendían la hegemonía en nuestro planeta. 
 
Unos, eran altos, rubios, con tipología nórdica, originarios del Sistema Aldebarán, de la Constelación de Tauro. 
 
Y, otros, con una tipología distinta, más oscuros, de piel aceitunada y rasgos más duros, habrían venido de un rincón de la Constelación de Orión. 
 
Los altos, rubios, habían poblado la Hiperbórea, y la Atlántida, y, los otros, habían poblado el Pacífico, en lo que se llamó, el continente Mu. 
 
Esa batalla estaba recogida en la mayoría de los textos antiguos de las escrituras sagradas de los diversos pueblos. Sobre todo, en los textos indios de Ramayana y el Mahabaratha.

La guerra fue tan despiadada, que se emplearon armas atómicas, y, artefactos de destrucción masiva, hasta el punto de que la Atlántida, y la Lemuria, o continente Mu, se hundieron en el fondo del mar. 
 
Como consecuencia de la radiación, algunos Salieron al espacio, y, otros se refugiaron en el interior de la Tierra, hasta que la radiación desapareciera.

Esta leyenda, está también recogida en los textos bíblicos, y, el Libro de Enoc, como la batalla entre Miguel, y Lucifer, y los ángeles caídos que fueron sepultados al abismo.

El Alto mando del ejército americano, tuvo que aceptar a regañadientes, todo aquel galimatías, por el simple hecho de que las evidencias se lo confirmaban.

Se aceptó por tanto, que los nazis de la base 211 estaban siendo ayudados por esa facción de los supuestos “Ángeles Caídos”, y, por tanto, su tecnología era muy superior a la de la Armada.

Pero, estos ángeles caídos, no podían intervenir directamente, puesto que estaban en cuarentena, y, si emprendían una acción contra el hombre, seres aún más poderosos, actuarían en forma radical. 
 
Pero, si podían ayudar, o emplear, lo que quedaba del movimiento nazi, como aliados para que les hicieran el trabajo.

Ante este panorama, y, viendo el Estado Mayor del Ejército, y, sobre todo, de la Armada, que aquello tomaba derroteros más metafísicos que convencionales, tuvieron que confesar que ellos habían sido formados en el Arte de la Guerra, y en operaciones de campo, pero no tenían ni idea de cómo luchar contra ángeles, y, como acceder al interior de la Tierra.

La recién nombrada CIA, o, Agencia de Inteligencia, estableció como prioritario, el tema ovni, y, con la aceptación del Alto Mando, se estableció una orden prioritaria, que hizo reír a más de uno, pues se recomendaba, encontrar, e intentar el contacto, con los nórdicos, o seres altos, rubios; es decir, con los enemigos de los que ayudaban a los nazis. 
 
Y, pedir su ayuda. 
 
El razonamiento, y, el protocolo a emplear, era sencillo. 
 
Si un grupo de psíquicas había conseguido los planos de naves espaciales y localizar los lugares donde ocultar dicha tecnología en la Antártida. Ellos, emplearían el mismo método; es decir, el método psíquico. 
 
Y sencillamente comenzaron a contratar dotados y videntes y no tuvieron reparo en emplear sustancias como el LSD o la mescalina y el opio para conseguir llegar a los dichosos nórdicos. Esta práctica fue empleada con éxito, hasta el punto que dos décadas más tarde se creó el programa de “Visión Remota” que todo el mundo conoce, pues fueron documentos desclasificados hace años y discutidos en el Senado Americano.

– ¡No jorobes Brandan! 
 
Todo lo que nos estas contando es una ficción. Nos estáis tomando el pelo -Dijo Bob-

– No mi querido amigo, no solo es un hecho real, sino que efectivamente consiguieron contactar con ellos.

– ¿Con los nórdicos? 
¿Los angelitos buenos?

– Pue si Bob. 
Aunque te resulte difícil creerlo.

Esteban que había estado mostrando fotos de supuestos extraterrestres tomó ahora la palabra.

– Imaginad que tenéis que controlar la actividad de una clase donde hay alumnos conflictivos 
¿Qué haríais para vigilarlos? 
Estaréis de acuerdo todos conmigo que la mejor idea es ponerles una cámara de vigilancia.

– ¡Por supuesto! 
-Dijo Bob-

– Os pregunto esto, porque, cuando los americanos, y los rusos, comenzaron a enviar satélites al espacio, unos y otros se vigilaban estrechamente. 
 
Ambos, sabían cuántos, y cuando los habían enviado. La sorpresa fue mayúscula por ambos bandos, cuando comprobaron que además de sus satélites, había en órbita más de mil cuerpos, o artefactos artificiales, que ellos no habían enviado.

– ¿Eso es verdad, Esteban? 
-Preguntó sarcásticamente Bob-

– Si, es cierto 
-Respondió Matt-

Matt no quiso ampliar el comentario, pero, todos aceptamos, incluso su suegro Bob, que nadie mejor que él para afirmar tal cuestión, pues se tiraba miles de horas observando y utilizando dichos satélites.

– ¿Y, eso que tiene que ver con lo que decía Brandan de los programas psíquicos de la CIA? 
-Preguntó Ronalda-

– Dejadme que termine este argumento, pues, de esa manera, entenderéis toda la trama que sigue a continuación.

Cuando la primera prueba termonuclear se produce en 1952, cientos de miles de naves, salen de la nada, y, se precipitan a la Tierra, con el objetivo de parar esa locura… ¿Quién creéis que les avisó?

– Supongo que los satélites de vigilancia que las antiguas civilizaciones que nos visitaron pusieron en órbita antes de marcharse 
-Dijo María-

– ¡Efectivamente, María! 
 
Nuestros padres creadores, que en Egipto fueron conocidos como Ra, Osiris, Isis, Anubis, y, otros tantos, que son los mismos que en Sumeria se les llamó, Annu, Enki o Enlil, se marcharon después de injertarnos los últimos valores genéticos que dio origen al “Homo Sapiens”, pero, se marcharon, no a otro planeta vecino, ni siquiera a otra Galaxia. 
 
Es difícil, para la mayoría, entender, que son seres interdimensionales, que viven en el futuro. Es por eso que dejaron aquí sus satélites y su sistema de vigilancia.

Cuando el hombre consiguió la bomba H, puso en marcha, su autodestrucción, estos dioses no podían dejarnos destruir, pues, somos sus hijos.

– ¡Vamos a ver, Esteban! 
 
pero, sigues sin responder a la pregunta de Ronalda 
-Criticó Bob-

– Mira que eres impaciente Bob. ¡Espera un poco, hombre! 
Que luego entenderás el porqué.

Ahora, le tocaba el turno, a Brandan.

– Hasta 1952, no sucedió nada, especialmente, importante. 
 
Los miles de avistamientos que se producían, eran en su mayoría, de naves alemanas, o de sus aliados, y, otros tantos los propiciaban el Comando Solar, y, sus confederados. 
 
Pero, aquella explosión, precipitó la llegada de nuestros creadores, y, el panorama cambió radicalmente, pues ante estas entidades, ni nórdicos, ni ángeles caídos, y, mucho menos, los humanos, pueden hacer nada.

Esto, precipito nuevas alianzas, y nuevas estrategias. 
 
Los nazis de la base 211, comprendieron, que no podían enfrentarse a estas entidades. 
 
Estaban inmovilizados a la fuerza. 
 
En los años sucesivos, realizaron varios encuentros con el Alto Mando Americano, concluyendo finalmente, con un acuerdo de colaboración conjunta. 
 
La base, fue abierta, a las fuerzas armadas americanas, y, comenzó una colaboración, que dura hasta el día de hoy. 
 
Algunos investigadores, la han llamado “La Internacional nazi”, Pero, este programa, no solo contempla humanos, sino seres extraterrestres, considerados por algunos, como Ángeles Caídos, con los mismos fines.

Fue en 1960, cuando el presidente Eisenhower, firmó el pacto con los últimos resistentes del III Reich alemán, en su visita a la Argentina.

San Carlos de Bariloche, residencia de muchos antiguos nazis, le acogió con alegría, y, en forma reservada a la prensa y al público, se estableció dicho pacto. 
 
Fue entonces, cuando realmente, acabó la Segunda Guerra Mundial, pero, no así las ideas nazis, pues algunos investigadores afirman, que aquel fue el comienzo de un nuevo poder, que trabaja en la sombra, con unas capacidades técnicas, y operativas, asombrosas. 
 
Realmente, no podemos afirmar nada, pero, resulta sospechoso que la Antártida este sellada a cal y canto, siendo muy difícil conseguir una simple licencia de investigación, incluso, que este limitado el paso aéreo, y la divulgación de las imágenes de satélite. 
 
A partir de ahí, se habla de “La Internacional Nazi”, formada por aquellos antiguos nazis, y, una élite de poderosos, que trabajan en la sombra, para establecer un gobierno oculto. 
 
Se dice, que en ese lugar, hay una puerta interdimensional, para salir al espacio exterior, y, a otras estrellas. 
 
Se comenta, en igual medida, de una flota aérea capaz de viajar a las estrellas, constituida por terrestres, y extraterrestres. 
¡En fin! querido amigos, todos son conjeturas, y, pocas pruebas.

– ¿Pero, tú que piensas, Brandan?

– La verdad, es que tanto Esteban, como yo, hemos intentado investigar el tema, pero, ahora mismo, la red es una fuente impresionante de desinformación de pequeñas verdades, y, de sensacionalismos, que no permite establecer un criterio. 
 
Lo que yo pienso, es que nuestro deber generacional pasa por entregar a los que vienen detrás, la información exenta de adornos, subjetividades y conjeturas. 
 
Sera, Henry, y los suyos, los que investiguen este escabroso tema que ahora mismo, como jubilados, no pertenece a nuestro tiempo.

Como si de un plan ensayado se tratara, Esteban cedió el teclado del ordenador a Brandan y prosiguió.

– El Servicio Secreto, el FBI, y la CIA, tenían, por aquel entonces, programas propios para conectar con extraterrestres, pues, los avistamientos desbordaban la logística militar americana, y, el Alto Mando, se sentía impotente.

– Hasta ese año, no había habido problemas, puesto que los ovnis nazis no tenían las capacidades de los que ahora, a partir de 1952, volaban descaradamente sobre los silos atómicos, desmantelándolos, y, jugando al “escondite” con los cazas y los aviones que lanzaban tras ellos.

No solo se crearon grupos de psíquicos, emitiendo, y, rastreando la posibilidad telepática de establecer un contacto, sino, que se crearon cuerpos especiales de ojeadores, radaristas, y radioescuchas, por todo el país.

Los visitantes captaron todas esas señales, y, decidieron actuar, utilizando el Comando Solar, para contactar con las autoridades militares, y, con el presidente.

Se designó de nuevo a Valiant Thor, por su conocimiento de los entresijos del Pentágono, y la Casa Blanca, para establecer las reuniones previas.

Dichas reuniones concluyeron con un encuentro decisivo, el 20 de febrero de 1.954, los nórdicos se reúnen con Eisenhower, en la Base Aérea de Edwards. 
 
El platillo volante, aterrizó en dicha base. 
 
Dos seres altos, de cabellos rubios, y ojos azules, se dirigieron directamente al presidente, mientras, que otro de ellos, se quedó en la rampa del platillo volante. 
 
Sobre el aeropuerto, otras tantas naves vigilaban el acontecimiento. 
 
Estos seres, sabían que los americanos, habían establecido ya, los primeros contactos con los “grises”, ofreciendo a los Estados Unidos, deshacerse de estos extraterrestres, pues, no eran seres con buenos valores, a cambio de la supresión de las armas nucleares. 
 
Pero, Eisenhower, asesorado por su gabinete rechazó dicha ayuda, puesto que renunciar a las armas nucleares, era, dejar a Estados Unidos, a merced del poder ruso, y su escalada bélica, que se llevaba a cabo con la Guerra Fría.

Los nórdicos le dijeron, que esa misma entrevista se había establecido con las autoridades de la Unión Soviética, pues lo que deseaban estos seres era que todas las naciones se desarmaran.

Aquella reunión, entristeció mucho al Comando Solar, pues, el futuro de la Humanidad, estaba pendiente de un hilo.

Los nórdicos le hablaron de que se daría una tercera guerra mundial con efectos terribles, de las drogas, y, de la juventud desmotivada, y apática, del cambio climático, y de la falta absoluta de valores, de todos los seres humanos. 
 
Los escándalos de pederastia, y prostitución en las religiones, y, la corrupción política. 
 
Avisaron de enfermedades como el Sida, y el Cáncer, pero, el duro corazón del presidente, no se ablandó.

Como podéis comprobar, todos estos vaticinios, o se han cumplido, o se cumplirán, en el futuro.

Lo más triste, es, que pocos meses después, El presidente firmó un pacto de colaboración, precisamente, con los grises.

Los “grises”, son descritos, como unos seres de forma similar a los humanos, aunque su altura, oscila entre los 120 cm, y, los 150 cm.

El color de la piel de estos seres, oscila, entre en azul grisáceo, y el verde grisáceo.

Los brazos de los grises, son más largos que los de los humanos, sus manos, cuando caminan, llegan hasta la altura de sus rodillas.

Poseen unos grandes ojos de forma almendrada, y, orejas muy pequeñas.

Su cabeza es grande, y sin pelo.

Normalmente, no van vestidos, aunque en ocasiones se les ha descrito llevando una especie de traje de buceador.

También, al parecer, estos seres, no poseen aparato reproductor.

Según el geólogo Philip Schneider, el tratado recibió el nombre “Tratado de Greada,” por el que se acordó, que, los extraterrestres, podrían experimentar con unas vacas, y, experimentar unos implantes, en unos pocos humanos.

La contraprestación era el intercambio de tecnología, a cambio de unas pocas abducciones, limitadas, y, controladas.

Estas abducciones, tenían la finalidad de estudiar las semejanzas, y diferencias, entre grises y humanos, para valorar la posibilidad de que los grises habitaran la Tierra, si su planeta tenía problemas, problemas que al parecer, ya estaban comenzando.

Como afirmaron los nórdicos, los grises, no respetaron el convenio, y, abdujeron sin límite de número, de tiempo, ni del tipo de pruebas a realizar.

Llegaba la hora de comer, y, aunque todos estábamos ansiosos por seguir aquel culebrón, había que atender también al cuerpo y sus necesidades.

Yo me disculpé, pues, aprovecharía el momento de la comida, para recibir a unos antiguos pacientes, que estaban en la isla de vacaciones, y, no podía eludir el saludarles.

Este pequeño incidente, quizás no merezca ocupar vuestra atención, pero, no es algo aislado de nuestra vida en la isla, y el grupo. 
 
Digo esto, porque, en nuestros jocosos comentarios, siempre decimos que los extraterrestres, nos vigilan, que vuelan sobre el Roque, o sobre nuestras cabezas, y, que, como formamos parte del Comando Solar, pues, tienen necesariamente que escuchar nuestras barbaridades, y si es así, reírse de nuestra locura.

Curiosamente, cuando me dijeron Juan Carlos y Yoli que venían a verme después de visitar el Roque de los muchachos, yo les dije en broma, que estuvieran atentos, pues seguro que verían o la isla de San Borondón, o algún que otro extraterrestre, vigilando la isla.

Estuvimos tomando café, hablando del pasado, y, de nuestras respectivas vidas, hasta que Juan Carlos adoptó una cierta formalidad, al decirme 
– ¡Oye Juan! 
¿Eso que me dijiste de que los extraterrestres vigilan la isla es verdad? 
– ¡No hombre! 
Era una broma 
-Le dije yo, pues Juan Carlos nada tiene que ver con la cultura de nuestro grupo, y, no contempla ninguna de nuestras preferencias culturales.

– Pues, tengo que decirte, que efectivamente, nos vigilan, pues hace dos horas, que he tomado esta foto en la cumbre del Roque, a un cuervo que estaba allí, posado, y, detrás de él, aparece una especie de nave.

Me quedé alucinado, pues la broma se había convertido en realidad. 
 
Hay que ampliar la foto, pero, efectivamente, lo que aparece detrás del cuervo, es una nave. 
 
Juan Carlos me decía, que no la había visto con sus ojos, pero, que, al ampliar al máximo el objetivo para sacar al pájaro, se pudo ver en la foto.

Me envió la instantánea al móvil, y, después de compartir un par de horas, un café, y unas sonrisas, retorné a casa para retomar la reunión de nuevo. 
Os dejo la foto pues es muy elocuente.

Cuando llegué al grupo, y, les mostré la foto, todos se alegraron, y, entre comentarios más o menos jocosos, todos asumían que esa nave era del Comando Solar, y venía a visitarnos.

Como el protocolo correspondiente esa misma tarde comenzó la reunión después del paseo, hacia las cinco y como siempre todo el interés se centraba en Esteban y Brandan con sus investigaciones.

– La decepción, y la tristeza, en el Comando Solar, fue enorme. 
 
En el valle de los Arianni, en el Reino de Agartha, y, en todas sus ciudades, se comentó el fracaso, pues el ser humano, a través de la nación más poderosa, había declinado una oportunidad, que nos podía haber llevado a una aceleración evolutiva impensable. 
 
…Pero, el ser humano, 
es una especie indomable, 
violenta, y autodestructiva.

– ¡Vamos a ver Brandan! 
 
-Dijo Anette- 
 
Si hemos asumido, que a los seres humanos nos hicieron los dioses extraterrestres, algo de culpa tendrán ellos, pues nos hicieron malos. 
¡Digo yo…!

Brandan iba a contestar, pero se adelantó Bob.

– ¡Mira Anette! 
 
No creo que estos brutos puedan responderte a esa pregunta. 
 
Es necesario que escuches la verdad de un iniciado, además inglés, para más datos, pues la sabiduría se encarnó en mis compatriotas, y el resto no sois, sino hijos de unos extraterrestres mediocres.

Las risas sonoras de todos invadieron el salón. 
 
¿Qué barbaridad diría ahora el gruñón de Bob? 
 
Ya estábamos acostumbrados a sus salidas de tono, y, a su espíritu crítico, y, cuando no estaba, o no nos obsequiaba con alguna de las suyas, lo echábamos de menos. 
 
Nadie conocía a Bob mejor que yo, pues, conmigo era el único que abría hasta el fondo su alma, y, yo sé, que todo era una fachada, que aquel viejo peleón escondía en lo más profundo de sí mismo, una joya de sabiduría, y, amor incondicional, hacia el conocimiento.

Cesaron las risas, y, esta vez, Bob se puso solemne.

– Os he dicho que yo sé el porqué de esa cuestión, y lo sé, porque tu padre Henry 
-dirigiendo una mirada tierna a Sami, que era también su hija querida- 
Me lo explicó muy bien, y lo vi razonable. 
 
En realidad, queridos amigos, Henry y Sunita debían estar aquí entre nosotros, pero, en vez de eso, me ha dejado a mí, el más tonto.

Aquellas palabras estaban humedeciendo los ojos de Sami.

– Os lo voy a comentar, tal y como él me lo planteó ante la misma pregunta que ha formulado Anette. 
 
Imaginad que unos biólogos espaciales, van a este, u otro planeta, y, crean un ser humano. 
 
Y, que en otro momento, poco después, otra civilización hace otro ser igual, con los mismos protocolos. 
 
Se hace absolutamente igual, en el mismo laboratorio, con los mismos materiales, con absolutamente todo igual. 
 
Se entiende, que ambos seres, creados, serán igual 
¿No os parece?

– Evidente querido Bob -Dijo Ben-

– Pues no, queridos amigos. 
 
Jamás serían iguales. 
 
Pues, los primeros, realizaron su creación, en el momento preciso en que el planeta donde estaban, conseguía una determinada posición astrológica precisa, que habían estudiado previamente, mientras que los segundos, lo hicieron sin atender esas posiciones planetarias. 
 
Los primeros, esperaron a que Venus, por citarlo como ejemplo, que representa el amor y la belleza, estuviera en una posición adecuada. 
 
De esa manera, crearon una raza bella, armoniosa, y sensible. 
 
Los otros creadores, hicieron al ser humano, con Marte y Plutón (si es que en ese supuesto Sistema Solar existiesen tales planetas, estaban mal aspectados), y, crearon una raza violenta, y agresiva.

Los primeros, eran biólogos sabios, que sabían que, además de crear carne, nervios y huesos, el ser humano tiene un cuerpo astral, que sintoniza con los astros, mientras que, los otros, eran unos biólogos necios, que solo contemplaban al ser creado, como un conjunto de tejido biológico dirigido por neuronas 
¿Me he explicado bien?

– Perfecto 
-Dije yo- 
Lo que dice Bob es cierto. 
Sabéis que además de Psicología he hecho mis pinitos en Astrología y puedo aseguraros que el carácter y la personalidad se definen por las posiciones de las cartas natales al momento de nacer. 
 
Realmente Bob, Henry el abuelo biológico de ese pequeñajo 
– señalando al Henry de la cuna– debía ser un verdadero sabio, pues a mí no se me habría ocurrido.

– Lo era Juan; lo era de verdad. Él me decía, que muchas razas del espacio, habían clonado, y creado, seres vivos, pero algunas, no lo habían hecho de acuerdo al patrón astral universal, que mueve el espíritu, y, las almas de los seres humanos. 
 
Él decía que, aun teniendo todo el conocimiento biológico preciso, si no se atendía a la Ley Universal, se podrían crear monstruos, en vez de humanos. 
 
Seguramente a nosotros nos crearon alguno de estos biólogos necios.

– Pues, ese es el caso de los cabrones de los “grises”, que están haciendo todo tipo de experimentos biológicos a su antojo, sin considerar lo que Bob nos acaba de decir 
-Dijo Brandan-

Pero, sigamos con la narración de los hechos:

Comprobando el Comando Solar, y la Confederación de mundos, que los humanos no estaban dispuestos a suprimir la producción de energía atómica belicosa, tuvieron que establecer un protocolo preciso, para paliar esta desobediencia, pues, la otra opción, hubiese sido liquidar a los militares, y las autoridades terrestres, y, esto estaba en contra de sus valores éticos.

Por otro lado, la Confederación, sabía que se avecinaba un cambio decisivo en la Tierra, pues, tal y como establece el Calendario Maya, a partir el 2012, nos alineábamos con el Centro Galáctico, y, el ser humano no estaba haciendo nada para adaptarnos a las nuevas frecuencias que invadirían al planeta. 
 
En igual medida, el cambio climático, la superpoblación, y la falta de empatía del humano con su propia morada planetaria, auguraban enormes catástrofes, agotamientos de recursos, y, guerras por el fanatismo religioso, el agua, y los recursos.

La Confederación, hizo un serio sondeo de posibilidades, en base a los datos adquiridos hasta aquellas fechas, y, consideraron el riesgo de una tercera guerra mundial, casi segura, donde se emplearían armas termonucleares, que podían causar miles de millones de muertos, y, destrucción planetaria.

Tenéis que saber, que el plan de mejora genética establecida por nuestros padres creadores, nunca paró del todo, e, incluso, se aceleró al comienzo del siglo XX. 
 
Ahora, con estas trágicas previsiones, se aceleró dicho plan, estableciendo un incremento de las abducciones, y, de la implantación de genes, y grupos neuronales, que aceleraran la evolución de la raza, puesto que el ser humano, poco o nada progresaba en sí mismo, debido a los dogmas culturales y religiosos.

Para hacer un seguimiento de millones de individuos que habían sido seleccionados para ser la semilla de la nueva raza humana, comenzó un programa de implantación de sensores, o “implantes”, en los individuos que ellos consideraban imprescindibles.

Y, por último, enviaron “captadores”, con una alta frecuencia, invisibles al ser humano, que pudiesen, tanto copiar nuestra evolución, y, enviarla a sus centros de datos, como, emitir, con esa especie de cámaras de video, frecuencias capaces de inspirar, o, dictar valores a las personas que escogían; en definitiva, pusieron cientos de millones de “implantes electromagnéticos”, y, otros más sofisticados de “plasma”, sobre muchas personas, y, otros tantos ojos vigilantes, con capacidad de traspasar la materia, e instalarse en frecuencias imposibles de ser detectadas por la frecuencia visual del común de los mortales.

Extracto de COMANDO SOLAR

Autores: Tamara Pavón – Lice Moreno

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