AGHARTAN: compartir2 – Seth ~ Las condiciones de la ‘muerte’ en la vida. I – II

Origen: AGHARTAN: compartir2 – Seth ~ Las condiciones de la ‘muerte’ en la vida. I – II

jueves, 3 de marzo de 2016

compartir2 – Seth ~ Las condiciones de la ‘muerte’ en la vida. I – II

 

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Seth ~ Las condiciones de la ‘muerte’ en la vida. I





21.07 LUNES

Buenas noches.

(–Buenas noches, Seth.)

Bien. Capítulo diez: <> (Seth repitió el título de este capítulo para asegurarse de que yo lo puntuaba correctamente.)

Las experiencias posteriores a la muerte no os resultarían tan extrañas e incomprensibles si os dierais cuenta de que os enfrentáis a situaciones similares como parte normal de vuestra existencia presente.

Cuando dormís y en estado de sueño, estáis metidos en la misma dimensión de existencia en la que luego tendréis vuestras experiencias de después de la muerte. Como no recordáis la parte más importante de esas aventuras nocturnas, las que sí recordáis os parecen por lo general estrafalarias o caóticas. Eso sucede sencillamente porque, en vuestro estado actual de desarrollo, no podéis desempeñaros conscientemente en más de un entorno.

Sin embargo, vosotros existís conscientemente en un estado coherente y decididamente creativo mientras el cuerpo duerme, y lleváis a cabo muchas de esas actividades que os he dicho que encontraréis después de la muerte. Lo único que ocurrirá es que vais a dirigir el enfoque principal de vuestra atención a una dimensión de actividad diferente, una en la que habéis estado operando continuamente.

(21.15.) Al igual que recordáis vuestra vida despierta y retenéis un gran volumen de esa memoria en los encuentros físicos diarios, y que esa fuente de memoria os da un sentido de la continuidad diaria, así también vuestro ser del estado de sueño tiene un volumen de memoria igualmente vasto. Hay continuidad en vuestra vida diaria, al igual que hay continuidad en vuestra vida de ensueño.

Por consiguiente, una parte vuestra es consciente de todos y cada uno de los encuentros y las experiencias de los sueños. No hay en los sueños más alucinación de la que hay en vuestra vida diaria. En lo que concierne a vuestro ser de ensueño, vuestro ser despierto físico es el soñador. Vosotros sois el soñador que él envía a hacer su camino. Vuestras experiencias diarias son los sueños que él sueña, así que, cuando miráis a vuestro ser de ensueño o pensáis en él, lo hacéis llenos de prejuicios, dando por sentado que vuestra <> es real y su realidad una ilusión.

(21.20.) Sin embargo, su realidad es mucho más natural a vuestro ser. Si no encontráis coherencia en el estado de sueño es debido a que os habéis hipnotizado a vosotros mismos para creer que ésta no existe. Por supuesto, al despertaros tratáis de traducir vuestras aventuras nocturnas a términos físicos e intentáis hacerlas encajar en vuestro concepto distorsionado y limitado de la naturaleza de la realidad.

Eso es natural hasta cierto punto. Estáis enfocados en la vida cotidiana por una razón: la habéis adoptado como un reto. Pero se supone que debéis crecer y desarrollaros dentro de su estructura, y extender los límites de vuestra consciencia. Es muy difícil admitir que, de alguna manera, sois más eficaces y creativos en el estado de sueño que en el estado de vigilia, y os abruma admitir que el cuerpo de ensueño puede volar realmente, desafiando tanto al espacio como al tiempo. Es mucho más fácil suponer que todas esas experiencias son simbólicas y no literales, y desarrollar complicadas teorías psicológicas para explicar los sueños en que se vuela.

La verdad es que, cuando soñáis que voláis, a menudo lo estáis haciendo. En el estado de sueño operáis más o menos en las mismas condiciones que son naturales a la consciencia no enfocada en la realidad física. Muchas de vuestras experiencias son precisamente aquellas que vais a encontrar después de la muerte: podéis hablar con parientes o amigos muertos, visitar el pasado, saludar a viejos compañeros de clase, caminar por calles que existieron cincuenta años atrás en el tiempo físico, viajar a través del espacio sin emplear tiempo físico para hacerlo, encontraros con los guías, recibir enseñanzas, enseñar a otros, hacer trabajos con un sentido, solucionar problemas, tener alucinaciones.

En la vida física existe un intervalo entre la concepción de una idea y su realización física. En la realidad del sueño eso no es así. Por tanto, la mejor manera de familiarizarse por anticipado con la realidad de después de la muerte es explorando y entendiendo la naturaleza de vuestro ser de ensueño, aunque son pocos los que están dispuestos a tomarse ese tiempo o a gastar su energía en ello.

Sin embargo, hay métodos disponibles, y aquellos que los usen no se sentirán perdidos cuando el enfoque de su atención se vuelva por completo en esa dirección después de la muerte.

Ahora podéis tomaros un descanso.

(De 21.34 a 21.47.)

A pesar de que abandonáis el cuerpo cuando dormís, la consciencia del estado de vigilia normalmente no recuerda nada de esto porque vuestra memoria consciente está fuertemente conectada a la consciencia “dentro” del cuerpo.

En el estado de sueño recordáis a todos aquellos con quienes os habéis encontrado en los sueños, aunque en vuestra existencia cotidiana podáis no conocerlos. Podéis relacionaros durante años con asociados muy íntimos que podrían vivir en otra parte del mundo completamente distinta y ser totalmente extraños para vosotros en el estado de vigilia.

Vuestras tareas diarias tienen un significado y un propósito, y lo mismo sucede con vuestras aventuras en los sueños, y en ellas incluso alcanzáis algunas metas propias. Así lo seguiréis haciendo en la experiencia de después de la muerte. La vitalidad, la fuerza, la vida y la creatividad de vuestra existencia física se generan en esa otra dimensión. En otras palabras, en cierta manera sois una proyección física de vuestro ser de ensueño.

Sin embargo, el ser de ensueño tal como lo concebís vosotros no es más que una sombra de su propia realidad, ya que es un punto psicológico de referencia y de continuidad que reúne todas las partes de vuestra identidad. Sólo los que estáis más desarrollados conocéis su naturaleza más profunda. En otras palabras, representa una poderosa faceta unificadora de vuestra identidad total. Sus experiencias son tan vívidas y su <> tan rica en su contexto como la personalidad física que vosotros conocéis (de hecho, es mucho más rica).

Imaginad durante un momento que sois un niño y que yo he asumido la particular tarea de intentar explicaros cómo será vuestro ser adulto desarrollado. En mi explicación, os digo que ese ser adulto es ya en cierto sentido parte vuestra, una consecuencia o proyección de lo que sois ahora. Y el niño dice: <>

De alguna manera, estoy en la misma posición cuando intento explicaros la naturaleza de ese ser interno, pues, aunque podéis ser conscientes de él en los sueños, no podéis apreciar totalmente su madurez y capacidades; no obstante las poseéis, de la misma manera que las capacidades del hombre también pertenecen al niño. En estado de sueño aprendéis, entre otras cosas, a crear vuestra realidad física día a día, de igual manera que después de la muerte aprendéis a crear vuestra siguiente vida física.

(22.07.) En los sueños resolvéis vuestros problemas. Durante el día conocéis conscientemente los métodos para resolver problemas que habéis aprendido en los sueños. En los sueños os fijáis vuestras metas, y después de la muerte fijáis las metas para la siguiente encarnación.

No hay estructura psíquica que sea fácil de explicar con palabras. Para explicar la naturaleza de la personalidad tal y como se conoce normalmente, se usan todo tipo de términos: ello, subconsciente, ego, superego; y todos ellos para diferenciar la interrelación de acciones que conforman la personalidad física. El ser de ensueño es igual de complicado. Así, se puede decir que ciertas partes suyas tratan con la realidad física, la manipulación física y sus proyectos; algunas, con los niveles más profundos de creatividad y logro que aseguran la supervivencia física; otras, con la comunicación y con otros elementos de la personalidad en general desconocidos; otras, con la experiencia y existencia continua de lo que vosotros llamaríais el alma o la entidad individual superior, el verdadero ser multidimensional.

El alma crea la carne. El creador raramente mira hacia abajo a su creación. El alma crea la carne y la existencia física por una razón, así que todo esto no es para llevaros a una aversión por la vida física, ni tampoco a una falta de aprecio por esos goces sensuales que os rodean. Todo viaje interno debería permitiros encontrar más belleza y significado en la vida que conocéis ahora; pero el goce y el desarrollo total también significan que debéis usar todas vuestras capacidades y explorar las dimensiones internas con el mismo asombro y entusiasmo. Por consiguiente, con una comprensión adecuada podéis hacer que los paisajes, entornos y experiencias que encontraréis después de la muerte os resulten familiares. Encontraréis que son tan vívidas como cualquiera de las que conocéis. Estas exploraciones cambiarán completamente las sombrías concepciones que tenéis sobre la existencia después de la muerte. Es, pues, muy importante que os desembaracéis de todas las ideas preconcebidas posibles, pues os impiden progresar.

Podéis tomaros un descanso corto.

(De 22.23 a 22.39.)

Por lo general, si estáis lo suficientemente satisfechos con la realidad física, estaréis en mejor posición para estudiar esos entornos internos.

En el caso de que sólo os veáis rodeados por el mal en la vida física, y os parezca que éste sobrepasa el bien, es que aún no estáis listos. No deberíais emprender una exploración de estas aventuras nocturnas si estáis deprimidos, pues en ese tiempo vuestro estado psíquico está predispuesto a las experiencias deprimentes, tanto en estado de sueño como despiertos. No deberíais emprender este tipo de estudios si esperáis sustituir la experiencia física por la experiencia interna.

Si sustentáis ideas rigurosas e inflexibles sobre el bien y el mal, no tendréis la comprensión que es necesaria para cualquier manipulación consciente en esa otra dimensión. En otras palabras, deberíais ser lo más flexibles mental, psicológica y espiritualmente posible, abiertos a nuevas ideas, creativos, y relativamente independientes de organizaciones o dogmas.

Deberíais ser bastante competentes y comprensivos, y estar lo suficientemente adaptados a vuestro entorno físico para ser capaces de manejar vuestra vida tal cual es. Necesitaréis de todos vuestros recursos. Ésta será una tarea y una exploración activa, no una renuncia pasiva, y mucho menos una retirada cobarde. Hacia el final de este libro explicaré ciertos métodos para que podáis explorar conscientemente las condiciones de después de la muerte, y tener cierto control sobre vuestras experiencias y progresos.

Pero ahora quiero describir estas condiciones algo más profundamente. En la vida física, vosotros veis lo que queréis ver; de todo el campo disponible de la realidad física; percibís ciertos datos, datos seleccionados cuidadosamente por vosotros mismos de acuerdo con vuestro concepto de lo que es la realidad. En primer lugar, sois vosotros los que creáis esos datos.

Si creéis que todos los hombres son malos, no podréis experimentar la bondad del hombre: estaréis completamente cerrados a ella. Y ellos, a su vez, os mostrarán su peor lado. Os esforzaréis telepáticamente para no gustar a los demás, y proyectaréis en ellos “vuestra” aversión.

(22.54.) En otras palabras, vuestra experiencia responde a vuestras expectativas. Lo mismo se aplica a la experiencia de después de la muerte y a la del sueño y a cualquier encuentro fuera del cuerpo. Si estáis obsesionados con la idea del mal, encontraréis condiciones malignas. Si creéis en el demonio, os encontraréis con demonios. Como he mencionado anteriormente, hay una gran libertad cuando la consciencia no está dirigida físicamente. Los pensamientos y las emociones se convierten en realidad sin que medie el lapso de tiempo físico. Así es que, si creéis que os vais a encontrar con un demonio, crearéis vuestra forma mental de un demonio, sin daros cuenta de que se trata de vuestra propia creación.

Por tanto, si estáis concentrados de esa manera en los demonios de la existencia física, no estáis preparados para este tipo de exploraciones. Desde luego, en esas condiciones es posible encontrarse con una forma mental que pertenezca a otra persona; pero, si de entrada no creéis en el demonio, reconoceréis la naturaleza de esos fenómenos y ellos no podrán dañaros.

Si se trata de vuestra propia forma mental, de hecho podéis aprender de ella preguntándoos qué es lo que representa, cuál es ese problema que habéis materializado. Ahora bien: podéis tener el mismo tipo de alucinación después de la muerte, utilizarla como símbolo, y emprender un tipo de batalla espiritual que, por supuesto, no sería necesaria si tuvieseis mayor entendimiento. Resolveréis vuestros problemas y dilemas de acuerdo con vuestro nivel de comprensión.

Final del dictado por esta noche. Terminaré la sesión, a no ser que tengáis alguna pregunta.

(–¿Sabes lo que le dije ayer a Jane, sobre lo de emprender un viaje de promoción de El material de Seth? ¿Tienes algo que decimos sobre ello?)

Eso lo hablaremos más adelante

(–De acuerdo.)

No en fecha muy lejana. Mis mejores deseos, entonces, y que paséis una buena noche.

(–Buenas noches, Seth. Ha sido muy interesante.)

Espero manteneros interesados en mi historia.

(23.02. Jane había tenido un buen trance. <>)

(Luego resultó que no volvimos a preguntar a Seth por la promoción y él tampoco volvió a tocar el tema. El material de Seth fue publicado en septiembre de 1970, e hicimos el viaje de promoción.)

SESIÓN 538, 29 DE JUNIO DE 1970

Extracto de LA ETERNA VALIDEZ DEL ALMA – HABLA SETH por JANE ROBERTS

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Seth ~ Las condiciones de la ‘muerte’ en la vida. II

21.18 MIÉRCOLES

(Al final de la última sesión, que tuvo lugar antes de ayer. Jane me dijo que Seth ya tenía el resto del capítulo diez planeado; ahora, esta noche, me dijo que no tenía la más remota idea de cómo iría Seth a continuar su trabajo en el capítulo.)

(Había sido un día muy caluroso. Durante varias horas se estuvo fraguando una tormenta. Al cabo, a eso de las nueve, empezó a llover copiosamente con relámpagos y truenos. Nos preguntamos si la sesión tendría lugar, ya que Seth nos había dicho tiempo atrás que las manifestaciones eléctricas interferían con los estados de trance. Pero la sesión comenzó como de costumbre; a Seth, al menos, no parecieron molestarle.)

Bien. Continuamos con el dictado.

El entorno de después de la muerte existe a vuestro alrededor, ahora. Y punto.

Es como si vuestra situación presente y todos sus fenómenos físicos se proyectasen desde vuestro interior hacía el exterior, ofreciéndoos una película continua que os forzaría a percibir sólo aquellas imágenes que se han transpuesto, las cuales parecerían tan reales que reaccionaríais ante ellas constantemente.

(Pausa a las 21.23. En esos momentos la tormenta era tan ruidosa que Seth tuvo que aumentar el volumen de su voz.)

Sin embargo, ellas sólo sirven para enmascarar otras realidades bastante válidas que existen al mismo tiempo, aunque en realidad es en esas otras realidades donde obtenéis el poder y el conocimiento para realizar las proyecciones materiales. Vosotros podríais, por así decirlo, <>, parar la película y poner vuestra atención en esas realidades.

Ante todo, debéis daros cuenta de que existen. Como paso previo a los métodos que daré más adelante, sería una buena idea preguntaros a vosotros mismos de vez en cuando: <> Haced esto cuando vuestros ojos estén abiertos, y de nuevo cuando estén cerrados.

Cuando tengáis los ojos abiertos, no deis por sentado que sólo existen los objetos que percibís de inmediato. Mirad hacia donde el espacio parece vacío, y escuchad en medio del silencio. Hay estructuras moleculares en cada centímetro de espacio vacío, pero os habéis enseñado a no percibirlas. Hay otras voces, pero habéis entrenado vuestros oídos para que no las oigan. Usáis vuestros sentidos internos cuando estáis en estado de sueño, y hacéis caso omiso de ellos cuando estáis despiertos.

(En esos momentos las luces se apagaron un par de veces.)

Los sentidos internos están equipados para percibir datos que no son físicos. A ellos no los engañan las imágenes que vosotros proyectáis en la realidad tridimensional, pero también pueden percibir objetos físicos. Vuestros sentidos físicos son extensiones de esos métodos internos de percepción, y es en ellos en los que vais a apoyaros después de la muerte. Se usan también en las experiencias fuera del cuerpo, y operan constantemente bajo la consciencia despierta normal…

(Había habido un accidente o un incendio en nuestro barrio después de que estallara la tormenta, y varios camiones y coches pasaron a toda velocidad con chirriantes sirenas por Walnut Street, dos casas más abajo. Creí que todo ese estrépito iba a romper el trance de Jane, pero no fue así; hizo una pequeña pausa y luego continuó.)… así que incluso podéis familiarizaros con la naturaleza de la percepción de después de la muerte, ahora. Punto.

En otras palabras, el entorno, las condiciones y los métodos de percepción no os resultarán extraños. No se os va a lanzar a lo desconocido; lo desconocido forma parte de vosotros ahora. Formaba parte vuestra antes de vuestro actual nacimiento físico, y también lo hará después de vuestra muerte física. Sin embargo, estas condiciones han sido borradas de vuestra consciencia a lo largo de toda la historia física. La humanidad ha tenido varias concepciones de su propia realidad, pero le ha dado la espalda intencionadamente, según parece, en el último siglo. Existen muchas razones para ello, y vamos a intentar exponer algunas de ellas.

Tomad vuestro descanso.

(21.37. Este descanso llegó muy pronto, considerando la hora en que comenzó la sesión. <> Había sido especialmente consciente de las sirenas. Dijo que su trance había sido <> o a oleadas: un momento estaba bien <> y luego se veía arrastrada casi a su estado de consciencia normal. Pero, en mi opinión, el material tenía la calidad de siempre, y su manera de transmitirlo no había cambiado.)

(La lluvia, los relámpagos y los truenos continuaban incesantes, y el estruendo reinaba en toda la ciudad. Incluso nuestra casa, grande y sólida, se estremecía a veces. La voz de Jane seguía siendo más fuerte de lo habitual cuando continuamos, aunque a ritmo más lento, a las 21.52.)

En cierta manera, estáis <> ahora, tan muertos como siempre lo estaréis.

Cuando estáis haciendo vuestras tareas y quehaceres diarios, con la consciencia normal de despiertos, también estáis enfocados constantemente en otras realidades, reaccionando a estímulos de los que vuestra consciencia física no es consciente, percibiendo estados a través de los sentidos internos, “y experimentando acontecimientos que el cerebro físico ni siquiera registra”.

Lo que ocurre después de la muerte es que sois conscientes de esas dimensiones de actividad que ahora pasáis por alto. Ahora predomina la existencia física, pero luego no será así. Sin embargo, tampoco estará perdida para vosotros ya que, por ejemplo, podréis retener vuestros recuerdos. Simplemente saldréis de un marco de referencia particular. En ciertas condiciones, incluso seréis libres de utilizar los años que aparentemente se os han dado de diferentes maneras.

(22.01.) Os he dicho que el tiempo no consiste en una serie de momentos, uno después del otro, aunque ahora lo percibáis de esa manera. Los acontecimientos no son cosas que os suceden a vosotros: son experiencias materializadas creadas por vosotros de acuerdo con vuestras expectativas y creencias, y las partes internas de vuestra personalidad lo saben. Después de la muerte no estaréis concentrados en las formas físicas adoptadas por el tiempo y los acontecimientos. Podréis usar los mismos elementos, de igual manera que un pintor usa sus colores.

(22.07. En esos momentos llovía copiosamente.)

Quizá vuestro tiempo de vida sea de setenta y cinco años. Después de la muerte, en ciertas condiciones y si así lo escogéis, podréis experimentar los acontecimientos de esos setenta y cinco años con calma, “pero no necesariamente” como una continuidad. Podréis alterar los acontecimientos y manipular dentro de esa dimensión particular de actividad que representaron vuestros setenta y cinco años.

Si encontráis errores de juicio graves, podréis corregirlos. En otras palabras podréis perfeccionaros, aunque no podréis “entrar de nuevo en ese marco de referencia” para participar plenamente en el curso histórico del tiempo uniéndoos a esa existencia masivamente alucinada que es el resultado de la consciencia aplicada de vuestro ser y de vuestros <>.

Algunos prefieren escoger esto antes que la reencarnación o como estudio previo a una nueva reencarnación. Esas personas son a menudo grandes perfeccionistas. Tienen que ir hacia atrás y corregir. Tienen que enderezar sus errores. Utilizan la última vida pasada como un lienzo, y con ese mismo <> intentan hacer un cuadro mejor. Éste es un ejercicio mental y psíquico, utilizado por muchos, que exige una gran concentración y que no es más alucinatorio que cualquier existencia.

Ahora podéis tomaros un descanso.

(22.14. El trance de Jane había sido más profundo, pero le sorprendió la brevedad del material transmitido; creía haber estado fuera durante un período de tiempo mayor. La lluvia había menguado un poco ahora y hacía mas frío. <>, dijo ella. Continuamos a las 22.31.)

Podréis sentir que queréis <> ciertos episodios de vuestra vida para poder entenderlos mejor. Vuestra experiencia de vida, por tanto, os pertenece. Estas condiciones, ciertamente, no os son extrañas. En la vida ordinaria, a menudo os imagináis comportándoos de manera distinta de como lo hicisteis, o volvéis a experimentar acontecimientos en vuestra mente para comprenderlos mejor. Vuestra vida es vuestra propia perspectiva de la experiencia personal y cuando, después de la muerte, la sacáis del contexto del tiempo físico experimentado por la masa, podéis experimentarla de muchas maneras. Recordad: los eventos y los objetos no son absolutos, sino modelables. Los acontecimientos pueden cambiarse, tanto antes como después de haber ocurrido. No son estables o permanentes, aunque así lo parezcan en el contexto de la realidad tridimensional.

Cualquier cosa que conozcáis en la existencia tridimensional es sólo una proyección de una realidad mayor en esa dimensión. Los acontecimientos de que sois conscientes son sólo aquellos fragmentos que se introducen o aparecen en vuestra consciencia normal cuando estáis despiertos. En estado de sueño y por debajo de la consciencia despierta que utilizáis durante el día podéis conocer otras partes de esos acontecimientos.

(22.42. El ritmo de Jane era muy lento.) Si queréis saber qué es la muerte, debéis ser conscientes de vuestra propia consciencia cuando está divorciada de la actividad física. Encontraréis que es muy activa. Con práctica descubriréis que la consciencia normal de la vigilia es muy limitada y que lo que una vez creísteis que eran las condiciones de la muerte se parecen mucho más a las condiciones de la vida. Fin del dictado.

Bien. Hay cierta inestabilidad esta noche proveniente de la atmósfera, pero a pesar de todo hemos tenido la sesión.

(–Me ha parecido buena.)

Sin embargo, la vamos a terminar. En circunstancias como éstas hay una tensión adicional sobre Ruburt, y no tenemos necesidad de prolongarla. Os deseo que paséis una buena noche.

(–Y tu también, Seth.– 22.46. Jane dijo sentirse bien. Aunque en cierta manera sus trances habían sido variables esa noche, realmente la única <> que recordaba era cierta dificultad para volver a entrar en trance después de los descansos.)

(Luego charlamos sobre la reciente idea de Jane de mantener, por ejemplo, una sesión diaria durante seis días consecutivos, para ver cuánto haría Seth de su libro en ese período. Sería interesante ver alguna parte del libro producida de esta manera. La idea nunca llegó a materializarse, no obstante, a pesar de que Seth había expresado su deseo de intentar hacer algo así el pasado marzo, cuando estábamos en el capítulo tres [véanse las notas del descanso de las 22.31 en la sesión 519 y los posteriores comentarios de Seth]. Jane dejó de leer el libro en la sesión 521 del 30 de marzo; hoy es 1 de julio.)

SESIÓN 540, 6 DE JULIO DE 1970

21.29 LUNES

(–Buenas noches, Seth.)

Bien. Continuamos con el dictado. (Pausa.) Esas otras existencias y realidades que hemos descrito coexisten con la vuestra propia, y cuando estáis despiertos no sois conscientes de ellas. En vuestros sueños sois capaces a menudo de percibir esas otras situaciones, pero soléis envolverlas con vuestra particular parafernalia de los sueños, por lo que cuando despertáis tenéis un recuerdo de ellas poco claro.

De igual manera habitáis en medio de la vida con los llamados fantasmas y apariciones, y, por cierto, vosotros también les parecéis apariciones a otros, particularmente cuando enviáis formas mentales poderosas de vosotros mismos en estado de sueño, o incluso cuando viajáis inconscientemente fuera de vuestro cuerpo físico.

Evidentemente, hay tantas clases de fantasmas y apariciones como clases de personas. Están tan alerta o tan poco alerta a su situación como vosotros lo estáis a la vuestra. Sin embargo, no están totalmente enfocados en la realidad física, ya sea en la personalidad o en la forma, y eso es lo que los distingue principalmente. Algunas apariciones son formas mentales enviadas por personalidades supervivientes que padecen una profunda ansiedad, y obedecen al mismo tipo de comportamiento compulsivo que puede observarse en muchos casos en vuestra experiencia ordinaria.

El mismo mecanismo que, por ejemplo, lleva a una persona perturbada a ejecutar una acción repetitiva como un constante lavado y relavado de las manos, también hace que una clase particular de aparición vuelva a un lugar una y otra vez. En tales casos, el comportamiento está compuesto a menudo de acciones repetitivas.

Por diversas razones, tal personalidad no ha aprendido a asimilar su propia experiencia. Las características de esas apariciones son como las de la personalidad perturbada, aunque con algunas excepciones. Ante todo, la totalidad de la consciencia no está presente. La personalidad parece estar sufriendo una pesadilla, o una serie de sueños recurrentes, en los que vuelve al entorno físico. La personalidad en sí está <>, pero ciertas partes de ella trabajan en problemas no resueltos, y descargan la energía de esta manera.

(21.44.) Por sí mismas son bastantes inofensivas, pero vuestra interpretación de sus acciones puede causar dificultades. En medio de vuestra vida, de las condiciones de la vida, vosotros también aparecéis en ocasiones como fantasmas en otros niveles de realidad, donde vuestra <> provoca comentarios y da origen a muchos mitos, pese a que vosotros ni siquiera os dais cuenta de ello.

Ahora estoy hablando de manera general. De nuevo, hay excepciones en las que se conserva la memoria; pero habitualmente los fantasmas y las apariciones no son “más” conscientes de su efecto sobre los demás de lo que lo sois vosotros cuando aparecéis bastante inconscientemente como fantasmas en mundos que os resultarían bastante extraños.

La combinación de pensamiento, emoción y deseo crea formas, posee energía y está hecha de energía. Tiene que mostrarse a sí misma de tantas maneras como le sea posible. Vosotros sólo reconocéis las materializaciones físicas; pero, como mencioné anteriormente, enviáis fuera de vosotros pseudoformas vuestras de las que no sois conscientes; y esto es algo completamente aparte de la existencia del viaje o la proyección astral, lo cual es un asunto mucho más complicado.

Vosotros aparecéis en forma astral en realidades que están comparativamente más avanzadas que la vuestra, donde generalmente se os reconoce debido a vuestra desorientación. No sabéis cómo comportaros. (Con sentido del humor:) No conocéis las costumbres. Pero, tengáis o no forma física, si tenéis emociones o sentimientos, ellos tomarán forma. Tienen su realidad. Si pensáis intensamente en un objeto, aparecerá en algún lugar.

Si pensáis intensamente que estáis en otro lugar, una pseudoimagen vuestra se proyectará fuera de vosotros hacia ese lugar, sea percibida o no, y seáis conscientes de ella o no, o conscientes en ella. Esto se aplica tanto a aquellos que han dejado vuestro sistema físico como a aquellos que están en él.

(21.55.) Todas estas formas se conocen como <>, pues por regla general no poseen consciencia total de la personalidad. Son proyecciones automáticas.

En las creaciones primarias, una consciencia –que habitualmente está totalmente consciente y alerta– adopta una forma, no la suya <>, y la proyecta conscientemente, a menudo a otro nivel de realidad. Incluso esto es una tarea un poco complicada, y raramente usada con el propósito de comunicarse.

Hay otros métodos mucho más fáciles. He explicado hasta cierto punto la manera en que se elaboran las imágenes partiendo de un campo de energía disponible. Vosotros sólo percibís vuestras “propias” creaciones. Sin embargo, si un <> quiere contactar con vosotros, puede hacerlo a través de la telepatía, y vosotros mismos podéis crear la imagen correspondiente si así lo deseáis. O el individuo podría enviaros una forma mental al mismo tiempo que se comunica con vosotros telepáticamente. Vuestras habitaciones están llenas ahora de formas mentales que vosotros no percibís; y, repito, vosotros sois un fenómeno tan fantasmal ahora como podáis serlo después de la muerte. Simplemente no sois conscientes de ese hecho.

Vosotros hacéis caso omiso de ciertas variaciones de la temperatura y turbulencias del aire, creyéndolas producto de la imaginación cuando en realidad son indicativas de esas formas mentales. Enviáis al fondo de vuestra mente las comunicaciones telepáticas que suelen acompañar a esas formas, y os cerráis a todo tipo de pruebas de que existe otra realidad tan válida como la vuestra, y de que en medio de una existencia estáis rodeados de pruebas válidas pero intangibles. Las mismas palabras <> y <> sirven para limitar vuestra comprensión, para erigir barreras donde intrínsecamente no existen.

Podéis tomaros vuestro descanso.

(22.07. Jane salió fácilmente del trance. Su transmisión esa noche era algo distinta de lo habitual. Su voz estaba tranquila, con un aire y un ritmo casi coloquiales, aunque la velocidad variaba a veces. Continuamos de igual manera a las 22.18.)

Algunos de vuestros amigos y parientes muertos os visitan, y se proyectan desde su propio nivel de realidad al vuestro, pero por regla general no podéis percibir sus formas. Sin embargo, no son más fantasmales ni están más <> que vosotros cuando os proyectáis a su realidad, tal y como hacéis en estado de sueño.

Normalmente, ellos “pueden” percibiros en esas ocasiones, pero vosotros soléis olvidar que esos individuos están en distintos estadios de desarrollo. Algunos tienen conexiones más fuertes que otros con el sistema físico. La cantidad de tiempo que la persona lleva muerta –para vosotros– no tiene que ver con el hecho de que os pueda visitar o no; lo importante es la intensidad de la relación.

No obstante, como ya he mencionado, en estado de sueño podéis ayudar a personas muertas recientemente, aunque sean completos extraños, para que se aclimaten a las condiciones que encontrarán después de la muerte, aunque el conocimiento no esté disponible para vosotros por la mañana. Del mismo modo, otros, extraños, pueden comunicarse con vosotros cuando estáis durmiendo, e incluso guiaros durante diversos períodos de vuestra vida.

No es asunto fácil explicar las condiciones de vida como las conocéis vosotros; es, pues, extremada-mente difícil hablar sobre complejidades de las que no sois conscientes.

El punto importante de este capítulo es que ya estáis familiarizados con las condiciones que vais a encontrar después de la muerte, y hasta cierto punto podéis llegar a conocerlas. (Pausa y sonrisa a las 22.29.) Fin del capítulo.

Bien. Concedednos un momento.

SESIÓN 539, 1 DE JULIO DE 1970

Extracto de LA ETERNA VALIDEZ DEL ALMA – HABLA SETH por JANE ROBERTS






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