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Dec
22
 

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Seth ~ Dramas de reencarnación. I





(Jane comenzó a, hablar a buen ritmo, con voz regular aunque con alguna pausa.)

Buenas noches.

(–Buenas noches, Seth.)

Empezaremos ahora nuestro próximo capítulo. Es, creo, el número cuatro.

(–Sí.)

Vuestro entorno contiene muchas más cosas de lo que podéis suponer. Anteriormente me he referido a vuestro entorno en cuanto a la existencia física diaria y sus alrededores con los que estáis conectados normalmente. En realidad, sólo sois conscientes de una pequeña parte de vuestro entorno, que es mucho más amplio y extenso. Considerad a vuestro ser actual como el actor de una obra de teatro; no es una analogía nueva, pero es apropiada. La acción transcurre en el siglo XX. Vosotros creáis los accesorios, el decorado, el tema; de hecho escribís y producís la totalidad de la producción y actuáis en ella, vosotros y cualquier otra persona que tome parte en ella.

Sin embargo, estáis tan concentrados en vuestros papeles, tan interesados por esa realidad que habéis creado, tan implicados en los problemas, retos, esperanzas y penas de vuestro papel, que habéis olvidado que se trata de vuestra propia creación.

Ese drama tan intenso y conmovedor, con todas sus alegrías y tragedias, se puede comparar a vuestra vida actual y su entorno, tanto a nivel individual como general.

Pero existen otras obras simultáneas en las que también actuáis vosotros. Esas tienen también su propio escenario, sus propios accesorios. Suceden en distintas épocas. Una se podría llamar «La vida en el siglo XII d.C.», otra «La vida en el siglo XVIII» o «en el año 500 a.C.» o «en el 3000 d.C.». También sois vosotros los que creáis esas obras y actuáis en ellas. Sus decorados representan vuestro entorno, el entorno que rodea la totalidad de vuestra personalidad.

Me estoy refiriendo a la parte vuestra que actúa en la obra correspondiente a esta época en particular, y esa porción de vuestra personalidad total está tan enfocada en ese drama, que no sois conscientes de aquellos otros en los que también tenéis un papel. No entendéis vuestra propia realidad multidimensional; por eso parece extraño e increíble cuando os digo que vivís muchas existencias a la vez. Os resulta difícil poder imaginar el hecho de que sea posible estar en dos lugares al mismo tiempo, e incluso aún más difícil en dos o más épocas o siglos.

(Pausa a las 21.24.) Para decirlo de una manera simple, el tiempo no consiste en una serie de momentos. Las palabras que pronunciáis, los actos que realizáis parecen tener lugar en el tiempo, al igual que una silla o una mesa parecen ocupar un espacio. Esas apariencias, sin embargo, forman parte de la complicada escenografía que habéis preparado con «antelación», y tenéis que admitirlas como reales dentro de la obra.

Las cuatro de la tarde, por ejemplo, resulta una referencia muy cómoda. Podéis decirle a un amigo: «Nos vemos a las cuatro en la esquina», o en un restaurante, para tomar una copa, comer o charlar, y vuestro amigo sabrá exactamente dónde y cuándo encontraros. Aunque «las cuatro de la tarde» no tiene un significado básico, os entenderéis porque es una designación acordada (un acuerdo entre caballeros, si así lo preferís). Si vais al teatro a las nueve de la noche, pero la acción transcurre en la mañana y se ve a los actores tomando el desayuno, lo aceptáis como el tiempo de la obra y también vosotros fingís que es por la mañana.

Todos vosotros formáis parte de una producción mucho mayor en la que todos os habéis puesto de acuerdo sobre ciertas presunciones básicas, que sirven como estructura dentro de la que transcurre la obra. Esas presunciones son que el tiempo es una serie de momentos correlativos, que existe un mundo objetivo independientemente de vuestra propia creación y de la percepción que tenéis de él; que estáis estrechamente vinculados al cuerpo físico que habéis recibido, y que estáis limitados por el espacio y el tiempo.

(21.35.) Otras presunciones aceptadas por la misma razón incluyen la idea de que toda percepción os llega a través de los sentidos físicos; en otras palabras, que toda la información nos llega desde fuera y que no hay información que provenga de dentro. Por consiguiente, estáis obligados a concentraros intensamente en la acción de la obra. Ahora bien: esas distintas obras, esas piezas de época creativas, representan lo que vosotros llamaríais vuestras vidas de reencarnación.

Básicamente existen todas a la vez, pero a aquellos que aún estáis envueltos en esos cursillos de obras pasionales tremendamente complicados llamados existencia de reencarnación, os resulta difícil ver más allá de ellos. Otros que descansan entre producción y producción, por así decirlo, tratan de comunicarse con los que están actuando; pero ellos mismos están aún entre bastidores y sólo alcanzan a ver hasta una cierta distancia.

Las obras parecen sucederse unas tras otras, y por eso esas comunicaciones parecen intensificar la falsa idea de que el tiempo consiste en una serie de momentos que se suceden en línea, desde un principio inconcebible hasta un final igualmente inconcebible.

¿Tienes los dedos cansados?

(–No. –Eran las 21.42.)

Eso os induce a pensar en un progreso muy limitado, tanto desde el punto de vista individual, como con respecto a vuestra especie como un todo. Entonces aquellos de vosotros que incluso consideran la reencarnación, pensáis: «Bueno, ciertamente la raza ha progresado desde la Edad Media», aunque en el fondo teméis que no ha sido así; o miráis el progreso tecnológico y decís: «Al menos en esa dirección hemos llegado muy lejos.»

Podéis reíros y pensar que es difícil imaginar a un senador romano dirigiéndose a la multitud a través de un micrófono, o a sus hijos viendo su actuación por la televisión. Pero todo esto sólo alimenta la confusión. El progreso, tal como lo consideráis vosotros, no existe, ni tampoco el tiempo.

En todas las obras, tanto individualmente como en grupos, suelen surgir distintos problemas. Se puede medir el progreso según la manera particular en que esos problemas se resolvieron o no. En ciertos períodos se ha avanzado mucho; por ejemplo, hubo importantes consecuencias que vosotros quizá no consideraríais progreso.

Podéis tomaros un descanso.

(21.51. Jane salió del trance con rapidez. «¡Vaya! Seth tiene un montón de cosas que decir sobre este tema; puedo sentirlo aquí arriba –dijo tocándose la frente–, A cada momento recibo una gran avalancha de algo que me resulta difícil poner en palabras. ¿Sabes lo que quiero decir? Pero él nos los va a desvelar.»)

(«Es curioso –continuó–. No me sentía especialmente psíquica esta noche, pero el material es bueno. Ya ha pasado otras veces. Cuando hay aquí alguien que no me gusta, o que por alguna razón me hace desconectar, no es posible mantener la sesión; el material no viene. Pero no tengo necesidad de sentirme especialmente psíquica cuando estamos solos; el material aparece a pesar de todo y es siempre bueno.»)

(Jane continuó a ritmo más lento a las 22.15.)

Bien. Por cierto (jocoso), esto no necesitas anotarlo. Mis «Bien» al comenzar una frase son como para daros la entrada, y no necesariamente deben estar en el guión.

(–De acuerdo, entiendo.)

Bien (jocoso y más alto): en algunas obras, hablando de manera general, los actores trabajan en lo que parece una porción de un minuto de duración de un problema mucho mayor, que la obra resolverá por sí misma.

Aunque aquí utilice la analogía de un drama, esas «obras» son hechos totalmente espontáneos en los que los actores tienen total libertad dentro de la estructura de la obra. Y, para garantizar esas presunciones de las que hemos hablado, los ensayos no existen. Hay observadores, como podréis ver más adelante en nuestro libro. Como en las buenas producciones teatrales, hay un tema central en cada obra. Los grandes artistas, por ejemplo, no aparecieron en un tiempo particular simplemente porque nacieron allí o (porque) las condiciones eran favorables.

(Según Seth, todo individuo escoge el tiempo y el lugar de cada «vida» de su ciclo de reencarnación.)

La obra en sí misma tiene como finalidad la realización de la verdad intuitiva en lo que vosotros llamaríais forma artística, con una creatividad de resultados tan amplios y abrumadores que estimulan las capacidades latentes en cada actor y sirven como modelo de comportamiento.

Los períodos de renacimiento –artístico, espiritual o psíquico– ocurren porque aquellos que forman parte del drama dirigen su intenso foco interno hacia esas metas. El reto puede ser diferente en cada obra, pero los grandes temas sirven de faro a todas las consciencias. Sirven como modelo.

(22.17.) El progreso no tiene nada que ver con el tiempo, sino con el enfoque psíquico y espiritual. Toda obra es completamente diferente de cualquier otra. No es correcto, por tanto, suponer que vuestros actos de esta vida estén causados por una existencia previa o que se os esté castigando en esta vida por crímenes de una vida pasada. Todas las vidas son simultáneas.

Vuestra personalidad multidimensional está tan bien dotada que puede tener todas esas experiencias a la vez y mantener su identidad. Pero no cabe duda de que las distintas obras en las que aparece la afectan. Hay comunicación instantánea o, si lo preferís, un sistema instantáneo de retroacción.

Rara vez estas obras carecen de propósito. En ellas la personalidad multidimensional aprende a través de sus propios actos; pone a prueba una variedad infinita de posturas, patrones de comportamiento y actitudes, y como resultado hace cambiar a otros.

La palabra «resultado» como podéis ver, sugiere automáticamente causa y efecto; la causa ocurriría antes que el efecto, y esto es sólo un pequeño ejemplo de la fuerza que tienen las distorsiones y de las dificultades inherentes al pensamiento verbal, pues implica siempre un esquema de vía única.

(22.26.) Vosotros sois el ser multidimensional que tiene todas esas existencias, que crea esas obras de pasión cósmica y toma parte en ellas, por así decirlo. Pero, como sólo enfocáis vuestra consciencia en ese papel actual en particular, identificáis a la totalidad de vuestro ser con él. Existe una razón por la que habéis establecido esas reglas. La consciencia está siempre en estado de transformación, y debido a ello el ser multidimensional del que hablo no es una estructura psicológica completa y acabada, sino que también está en continua transformación.

Está aprendiendo el arte de la realización. Contiene en él infinitos recursos de creatividad, ilimitadas posibilidades de desarrollo, pero aún le queda por aprender la manera de realizarse y debe encontrar en su interior la manera de dar forma a esas creaciones no reveladas que tiene dentro.

(22.32.) Por tanto, crea una gran variedad de condiciones en las qué operar, y crea también sus propios retos, algunos de los cuales están –según vuestros términos– condenados al fracaso, al menos inicialmente, porque antes debe crear las condiciones para poder producir nuevas creaciones. Y todo esto se hace con gran espontaneidad e infinita alegría. (Pausa.)

Por eso creáis muchos más entornos de los que sois capaces de percibir. Ahora bien: todo actor que está actuando en su papel enfocado en la obra, tiene un guión interno. No se ve abandonado en una obra cuya propia creación ha olvidado: posee el conocimiento y la información que le llegan a través de los sentidos internos.

(Larga pausa a las 22.39.) Tiene, por tanto, otras fuentes de información además de las que se le han dado en los confines estrictos de la producción. Todos los actores lo saben intuitivamente, y hay períodos programados dentro de la obra donde se permite a los actores retirarse para poder renovarse. En ellos, sus sentidos internos le informan de sus otros papeles, y él se da cuenta de que es mucho más que el ser que aparece en una obra concreta.

Durante esos períodos comprende que fue él quien escribió la obra y que está libre de aquellas presunciones que lo atan cuando está implicado en las actividades del drama. Esos períodos, por supuesto, coinciden con vuestro dormir y las condiciones de los sueños; pero hay también otras ocasiones en las que cada actor ve con bastante claridad que está rodeado de decorados, y en las que su visión consigue traspasar la aparente realidad de la producción.

(22.44.) Eso no quiere decir que la obra no sea real, o que no debiera ser tomada en serio; significa que está ejecutando un papel, un papel importante. Cada actor debe darse cuenta por sí mismo de la naturaleza de la producción y del papel que tiene en ella. Debe poder realizarse a sí mismo fuera de los confines tridimensionales de los decorados de la obra.

Existe una gran cooperación en esas producciones transcendentales, y al hacer su papel cada actor se realiza a sí mismo dentro de la realidad tridimensional. El ser multidimensional no puede actuar dentro de la realidad tridimensional hasta que consiga materializar en ella una porción de sí mismo. ¿Me comprendes?

(–Sí.)

En esa realidad, él produce todo tipo de creatividad y desarrollo que de otra manera no podrían aparecer. Debe entonces proyectarse a sí mismo desde ese sistema a través de otro acto, otra realización de la parte de sí mismo que es tridimensional.

Durante su existencia tridimensional ha ayudado a otros que no podrían haber sido ayudados de otra manera, y se ha beneficiado a sí mismo y desarrollado hasta un extremo que habría sido imposible de otro modo.

Os sugiero un descanso.

(22.55. El trance de Jane había sido profundo. Continuamos a las 23.02.)

Por consiguiente, poseéis en vuestro interior el significado de la obra. Es sólo vuestra porción consciente la que actúa tan bien, la que está enfocada firmemente dentro de los decorados de la producción.

El propósito de cualquier vida concreta está disponible para vosotros: es el conocimiento que yace bajo la superficie del ser consciente que conocéis. También tenéis a vuestra disposición todo tipo de pruebas y señales, y el conocimiento de la totalidad de la personalidad multidimensional. Cuando os dais cuenta de ello, ese conocimiento os permite resolver rápidamente vuestros problemas o enfrentar los retos que os habéis marcado, y también os abre otras áreas de creatividad con las que puede enriquecerse la totalidad de la obra o de la producción.

(23.08.) Por tanto, en la medida en que permitáis que las intuiciones y el conocimiento del ser multidimensional fluyan a través del ser consciente, no sólo actuaréis en vuestro papel con más eficacia, sino que añadiréis nueva energía, intuiciones y creatividad a la totalidad de la dimensión.

Por supuesto, ahora os parece que vosotros sois la única parte consciente de vuestro ser, porque os identificáis con el actor de esa producción concreta. Sin embargo, también lo son otras porciones de vuestra personalidad multidimensional que actúan en esas otras obras de reencarnación. Y, debido a que sois una consciencia multidimensional, «vosotros» también sois conscientes en otras realidades.

Vuestra personalidad multidimensional, vuestra verdadera identidad, vuestro “yo” real es consciente de sí mismo, por sí mismo, en cada uno de esos papeles.

Final del dictado. Concededme un momento.

(Después de una pausa, Seth continuó dándonos la respuesta a dos preguntas personales.)

¿Tenéis alguna pregunta más?

(–No, supongo que no. Se está haciendo tarde.)

Entonces daré por terminada la sesión, con mis más cariñosos saludos para ambos, por supuesto.

(–Buenas noches, Seth, y gracias.)

(23.24. La producción del libro de Seth formaba parte natural de nuestra estructura de trabajo ahora. Él estaba comenzando a desviarse un poco del esbozo que nos había dado en la sesión 510 del 10 de enero de 1970, pero eso era algo que esperábamos. «Seth estaba a sus anchas», dijo Jane. Mucha gente había oído hablar del libro ahora.)

(Una nota añadida posteriormente: Excepto en una ocasión, Seth transmitió muchos más capítulos después de esta sesión antes de que Jane volviese a leer el libro otra vez.)


SESIÓN 521, 30 DE MARZO DE 1970 – 21.08 LUNES
Extracto de LA ETERNA VALIDEZ DEL ALMA – HABLA SETH por JANE ROBERTS





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Seth ~ Dramas de reencarnación. II

Buenas noches.

(–Buenas noches, Seth.)

Continuemos.

Estas «obras periódicas» tienen, sobre todo, un propósito especial. Debido a su propia naturaleza, la consciencia busca materializarse a sí misma en tantas dimensiones como le sea posible, para crear nuevos niveles de consciencia a partir de sí misma, nuevos retoños. Al hacerlo, crea toda la realidad, por lo cual la realidad está siempre en desarrollo. Por ejemplo, los pensamientos que tenéis en vuestros papeles de actor son completamente únicos y llevan a una nueva creatividad. Ciertos aspectos de vuestra propia consciencia no podrían realizarse de ninguna otra manera.

Cuando pensáis en la reencarnación, suponéis que se trata de una serie de progresiones, en lugar de comprender que las distintas vidas brotan de la esencia de vuestro ser interno. No os las arroja encima ningún agente externo. Son un desarrollo material, a medida que vuestra consciencia se va expandiendo y se expresa a sí misma en todas las maneras posibles. No está restringida a una sola vida tridimensional, ni tampoco está restringida a una sola existencia tridimensional.

Así pues, vuestra consciencia adopta muchas formas, y esas formas no necesitan parecerse unas a otras, digamos, no más de lo que se parece una hormiga a una mariposa. El alma o entidad tiene total libertad de expresión. Cambia de forma para adaptarse a su expresión, y crea entornos –como una puesta en escena– y mundos que se adaptan a sus propósitos. Cada puesta en escena trae consigo nuevos desarrollos.

(Jane hacía muchas pausas.) El alma o entidad es una energía espiritual altamente individualizada. Puede dar forma a cualquier cuerpo en el que quisierais habitar, y es la fuerza que está detrás de vuestra supervivencia física, ya que es de ella de donde obtenéis la vitalidad. La consciencia no puede permanecer tranquila, sino que siempre busca una creatividad mayor.

(21.28.) Por tanto, el alma o entidad posee la realidad tridimensional y el ser tridimensional con todas sus propiedades. Las capacidades de la entidad están dentro del ser tridimensional. El ser tridimensional, el actor, tiene acceso a esta información y a estos potenciales. Aprendiendo a usar este potencial y redescubriendo su relación con la entidad, el ser tridimensional eleva aún más el nivel de realización, comprensión y creatividad. El ser tridimensional progresa mucho más de lo que él supone.

No sólo se refuerza la entidad, sino que sus porciones, habiéndose realizado en la existencia tridimensional, ahora pueden elevar la naturaleza y la capacidad de esa existencia. Sin esa creatividad la vida planetaria sería siempre estéril. Así pues el alma o entidad da aliento al cuerpo y al ser tridimensional que contiene. El ser tridimensional puede entonces dedicarse a su propósito de explorar nuevas áreas de creatividad.

En otras palabras, las entidades o almas envían fuera nuevas porciones de sí mismas para que abran nuevos caminos en la realidad, que de otro modo no existirán. (Larga pausa a las 21.39.) Cuando los seres tridimensionales existen en esas realidades, deben enfocar totalmente su atención en ellas, y es la ciencia interna la que les da energía y fuerza. Sin embargo, como actores deben llegar a comprender sus papeles y así «finalmente», gracias a esos papeles y mediante otro acto de comprensión, vuelven a la entidad.

Esos son los que aparecen totalmente despiertos en las obras. Esas personalidades asumen esos papeles de buena gana, sabiendo que son papeles, para poder guiar a otros hacia su necesaria realización y desarrollo. Sirven de guía a los actores para que vean más allá de sus seres y de los decorados que ellos mismos han creado. Esas personalidades vigilan la obra desde otros niveles de existencia, por así decirlo, y aparecen entre los actores. Su propósito es abrir en los seres tridimensionales esas puertas psicológicas que los ayudarán a lograr un mayor desarrollo en otro sistema de realidad.

Ahora podéis hacer un descanso y luego continuaremos.

(21.50. El trance de Jane había sido relativamente ligero. Continuamos a las 21.58.)

Bien. Estáis aprendiendo a ser creadores conjuntos. Estáis aprendiendo a ser dioses tal y como entendéis el término ahora. Estáis aprendiendo la responsabilidad, la responsabilidad de toda consciencia individual. Estáis aprendiendo a manejar la energía que sois, con propósitos creativos.

Estaréis atados a aquellos que amáis y a aquellos que odiáis, aunque aprenderéis a perder, a soltar y a disolver el odio. Incluso aprenderéis a usar el odio creativamente y a conducirlo a fines más elevados y a transformarlo finalmente en amor. Aclararé todo esto en capítulos posteriores.

Estas puestas en escena de vuestro entorno físico, esa parafernalia encantadora a veces, los aspectos físicos de la vida tal y como la conocéis, son todos camuflajes, y por eso llamo camuflaje a vuestra realidad física. Sin embargo, esos camuflajes están formados por la vitalidad del universo. Las rocas, las piedras, las montañas y la tierra son camuflajes vivientes, redes psíquicas entrelazadas formadas por consciencias diminutas que vosotros no podéis percibir como tales. Los átomos y moléculas de su interior tienen su consciencia propia, al igual que los átomos y las moléculas de vuestro cuerpo.

(22.07.) Dado que vosotros habéis intervenido en la creación de vuestro escenario físico, y que estáis cómodamente instalados en la forma física, cuando usáis los sentidos físicos sólo percibís ese fantástico decorado. La realidad que existe tanto en su interior como más allá de él os eludirá. No obstante, el actor no es enteramente tridimensional, sino que forma parte de un ser multidimensional.

En su interior hay métodos de percepción que le permiten ver a través de los decorados de camuflaje, más allá del escenario. Usa constantemente sus sentidos internos, pero su parte de actor está tan concentrada en la obra, que todo esto se le escapa. De una manera más amplia, los sentidos físicos realmente crean la realidad física que sólo parecen percibir. Ellos son también parte del camuflaje, pero son como lentes que cubren vuestras percepciones internas naturales y que os fuerzan a «ver» como materia física el campo de actividad disponible; por eso, sólo se puede confiar en ellos para que os cuenten lo que sucede pero de manera superficial. Podéis saber la posición de otros actores, por ejemplo, o la hora que marca el reloj, pero esos sentidos físicos no os dirán que el tiempo es en sí mismo un camuflaje, o que es la consciencia la que crea a los otros actores, o que hay realidades que no podéis ver más allá de la materia física que es más aparente que real.

Sin embargo, usando vuestros sentidos internos, podéis percibir la realidad tal y como existe fuera de la obra y de vuestro papel en ella. Desde luego, para poder hacer esto, deberéis apartar vuestra atención de la actividad constante que la ocupa –apagar los sentidos físicos, podríamos decir– y centrar vuestra atención en aquellos acontecimientos que se os escaparon anteriormente.

(22.20.) El efecto sería algo parecido a cambiar un juego de vasos por otros, pues, básicamente, los sentidos físicos son tan artificiales para el ser interno como lo sería un juego de vasos o un audífono para el cuerpo físico. Los sentidos internos, por tanto, raramente se usan con total consciencia.

Os sentiríais totalmente desorientados, e incluso bastante aterrorizados, si entre un momento y el siguiente desapareciese el entorno familiar que conocéis y fuese reemplazado por otra serie de datos que no pudieseis entender; por tal motivo, mucha de la información de los sentidos internos debe ser traducida a términos que os sean comprensibles. En otras palabras, tal información debe tener sentido para vosotros como seres tridimensionales.

Vuestra serie particular de camuflajes no es la única que existe, como veis. Otras realidades tienen sistemas totalmente distintos, pero todas las personalidades tienen sentidos internos que son atributos de la consciencia, y a través de esos sentidos internos se establecen comunicaciones de las que el ser normalmente consciente conoce poco. Parte de mi propósito es dar a conocer esas comunicaciones.

(10.29.) Por tanto, el alma o entidad no es el ser que lee este libro. Vuestro entorno no consiste solamente en el mundo que os rodea tal y como lo veis vosotros, sino que también está constituido por entornos de vidas pasadas sobre los que no estáis enfocados. Vuestro entorno real está compuesto de pensamientos y emociones, con los que constituís no sólo esta realidad, sino cada una de las realidades de las que formáis parte.

(Larga pausa.)

Vuestro entorno real carece de espacio y tiempo tal y como vosotros los conocéis. En él no tenéis necesidad de palabras, pues la comunicación es instantánea. En vuestro entorno real creáis el mundo físico que conocéis.

Los sentidos internos os permitirán percibir la realidad que es independiente de la forma física. Os pido a todos que momentáneamente olvidéis vuestros papeles e intentéis hacer este simple ejercicio.

Ahora podéis tomaros un descanso.

(22.36. Esta vez el trance de Jane había sido más profundo. «Sé que no ha sido tan profundo como la primera vez –dijo–, porque oí la sirena.» A las 21.30 había pasado un camión de bomberos a unas dos manzanas de la nuestra; sólo ahora recordó Jane decirme que la había oído. «Me preocupa oír cosas como ésa mientras Seth escribe su libro. No quiero enredar las cosas…»)

(Continuamos a las 22.53.)

Bien. Supongamos que estáis sobre un escenario iluminado, y que el escenario es la habitación en la que estáis ahora. Cerrad los ojos e imaginad que las luces están apagadas, los decorados han desaparecido y estáis solos.

Todo está oscuro. Permaneced tranquilos e imaginad tan vívidamente como podáis la existencia de los sentidos internos. Por el momento imaginad que corresponden a vuestros sentidos físicos. Apartad de vuestra mente todos los pensamientos y preocupaciones. Sed receptivos. Escuchad con calma, no los sonidos físicos, sino los sonidos que os llegan a través de los sentidos internos.

Empezarán a aparecer imágenes. Aceptadlas como visiones tan válidas como las que veis físicamente. Imaginad que hay un mundo interno y que os será revelado cuando aprendáis a percibirlo con esos sentidos internos.

(22.58.) Imaginad que toda la vida habéis sido ciegos a ese mundo, y que ahora vais ganando lentamente su visión. No juzguéis todo el mundo interno por las imágenes distorsionadas que quizá recibáis al principio, o por los primeros sonidos que oigáis, pues aún usáis vuestros sentidos internos de una manera imperfecta.

Haced este sencillo ejercicio durante unos minutos antes de dormir o en estado de descanso. Puede hacerse incluso en medio de una tarea ordinaria que no requiera toda vuestra atención.

Simplemente aprenderéis a concentraros en una nueva dimensión de consciencia, y a tomar fotos instantáneas, por así decirlo, de un nuevo entorno. Recordad que sólo estáis recibiendo pequeños atisbos. Sencillamente aceptadlos, pero no intentéis hacer juicios de conjunto o interpretaciones prematuras.

Diez minutos al día son suficientes para empezar. La información de este libro está dirigida en cierto sentido por los sentidos internos de la mujer que está en trance mientras lo escribo. Una labor tal es el resultado de una precisión interna altamente organizada y de un entrenamiento. Ruburt no podría recibir información de mí, y ésta no podría ser traducida o interpretada, si ella estuviese enfocada intensamente en el entorno físico. Así pues, los sentidos internos son canales que nos proporcionan la comunicación entre las distintas dimensiones de existencia. Pero, aún así, la información debe ser distorsionada hasta cierto punto para traducirla a términos físicos. De otra manera no se la podría percibir.

Final del dictado. ¿Tenéis alguna pregunta?

(–Ninguna en particular, supongo.)

Cuando queráis una sesión más íntima, o tengáis alguna pregunta, hacédmelo saber.

(–Así lo haré.)

(Divertido.) Estoy deseando descansar un poco de mi tarea de escritor.

(–Ya lo sé.)

Entonces, mis mejores deseos y que tengáis buena noche.

(–Buenas noches, Seth. Muchas gracias. –23.10.)

21.13 MIÉRCOLES

Buenas noches.

(–Buenas noches, Seth.)

Terminaremos el capítulo cuatro.

(–De acuerdo.)

Bien. He dedicado cierto tiempo a destacar el hecho de que cada uno de nosotros forma su propio entorno, porque quiero que os deis cuenta de que sois responsables de vuestra vida y de vuestro entorno.

Si no lo creéis así, os estáis limitando. Vuestro entorno representa la suma total de vuestro conocimiento y experiencia. Pero, mientras creáis que es objetivo e independiente de vosotros, en cierta medida os sentiréis incapacitados para cambiarlo, para ver más allá de él o para imaginar otras alternativas menos evidentes. Más adelante explicaré varios métodos que os permitirán cambiar vuestro entorno de una manera drástica y beneficiosa.

También he hablado de la reencarnación referida al entorno, porque muchas escuelas de pensamiento hacen excesivo hincapié en los efectos de las existencias de reencarnación, y a menudo explican las circunstancias de la vida presente como el resultado de patrones rígidos e inflexibles determinados por una vida «pasada». Si sentís que estáis a merced de unas condiciones que no podéis controlar, os sentiréis bastante incompetentes para manejar la realidad física actual, para alterar vuestro entorno, para afectar y cambiar vuestro mundo.

Las razones con que se justifican tales subyugaciones poco importan a largo término, ya que las razones cambian con el tiempo y la cultura. No estáis sujetos a una sentencia que os condena por el pecado original, por un acontecimiento de la infancia, o por una experiencia de una vida pasada. Por ejemplo, puede ser que vuestra vida sea menos llena de lo que pensáis que os gustaría. Puede ser que seáis menos cuando preferiríais ser más, pero vuestra psique no está comprimida por la carga del pecado original, de los síndromes freudianos de la infancia, o de las influencias de las vidas pasadas. Trataré de explicar aquí las influencias de las vidas pasadas un poco más claramente. Os afectan como lo haría cualquier otra experiencia. Sin embargo, el tiempo no es cerrado; es abierto; y ninguna vida yace enterrada en el pasado, desconectada del ser presente o del ser futuro.

(Durante esta transmisión el ritmo de Jane era considerablemente lento.)

Como he explicado anteriormente, todas las vidas u obras de teatro suceden simultáneamente. La consciencia y la creatividad no son nunca logros lineales. En cada vida escogéis y creáis vuestros decorados y entornos propios, y en ésta escogisteis a vuestros padres y los incidentes de infancia necesarios para vuestra experiencia. Vosotros escribisteis el guión.

(21.35.) No obstante, el ser consciente olvida todo eso, como un profesor despistado, de modo que cuando en el guión aparecen tragedias, dificultades o retos, el ser consciente busca a alguien o algo a quien culpar. Antes de que este libro esté terminado espero poder enseñaros exactamente cómo creáis cada minuto de vuestra experiencia, para que podáis ejercitar la responsabilidad creativa a un nivel consciente… o casi.

Mientras leéis este libro, mirad de vez en cuando a vuestro alrededor en la habitación en la que os halláis. Las sillas y las mesas, el techo y el suelo, pueden pareceres muy reales y sólidos, casi permanentes, aunque vosotros, por el contrario, os sentís extremadamente vulnerables, apresados en un momento entre el nacimiento y la extinción. Puede que os sintáis celosos cuando pensáis en ello, al imaginar que el universo físico continuará existiendo durante mucho tiempo cuando hayáis partido. Aún así, cuando hayamos llegado al final del libro, espero que os habréis dado cuenta de la eterna validez de vuestra propia consciencia y de la falta de permanencia de los aspectos físicos de vuestro entorno y vuestro universo, que ahora parecen tan seguros. ¿Tienes todo esto?

(–Sí.)

Este es el final del capítulo cuatro. Podéis tomaros un descanso.

(De 21.44 a 22.02.)

SESIÓN 522, 8 DE ABRIL DE 1970 – 21.13 MIÉRCOLES
Extracto de LA ETERNA VALIDEZ DEL ALMA – HABLA SETH por JANE ROBERTS

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